Thursday, November 26, 2009

EL PITEKOS


El Pitekos en el Pluma Blanca. Como dice el fanzine oficial del Pluma, la Ganzúa: Vivir la Poesía

Monday, November 23, 2009

Texto del Arcadio Acevedo que hizo después de leer Al Contado



AL CONTADO

Personajes desgajados de la lumpenmitología cordial a pedradas memoriosas del niño Omar.Sombras desolladas. Tolvanera de entelequias.El desierto y su zumbido reverberante.Moscas despanzurradas en el exhibidor de me vale madres qué parabrisas.Adictos, adictas a la sexoservidumbre utópica, inmunes a la esperanza.Caballos de Troya devenidos cuacos de volantín. Ponis condenados a trotar en círculos hasta que el vértigo los desplome.

*Los ríos norteños, meadas de borrachos.Los borrachos norteños, ríos de meadas. Lava hedionda que no lava.Artesanos o meros maquiladores de hoyos negros.Luciérnagas, machines y hembras, que no se encienden ni se acaban de apagar.Estrellas fugaces. Papalotes daltónicos, güilas acrofóbicas.Y los cactos, mojones erizados clausurando el paso, metiéndole la pata al segundo venidero.Apologistas involuntarios del infierno dantesco.

*Flechas con tino de apache para el infortunio.Saetas siderales en perpetuo viaje de la galaxia del corazón a la del hígado, de la constelación intravenosa al Big Bang cerebral.Lluvias ácidas. Granizadas de sol. Tolvaneras de incendios interiores.Flores de un irritante aroma, promiscuo.

*De la A a la Z, la conmiseración del lector intentando romper el cascarón a picotazos.Humo irrespirable, tembleque, machacado a puñetazos de mortecina luz.Biografías consumidas a galope tendido, con la celeridad de un snifaso.Después del diluvio, nuestro estúpido Yo que no se atreve más a retratarse en el espejo.

*Agotada la orgía de gusanos, el Tepis. El más mortal de todos los mortales (“Pásenlo a ver sin remordimientos cristianos embajadores del morbo indulgente”), el Tepis, aferrado con nudo ciego a nuestra sangre. Para siempre. Amén.


Hay escritores que no lo logran jamás. De “Al Contado”, primer libro del novel Omar escritor Gámez mi amigo Navo, armado con doce breves, contundentes relatos, sólo puedo decir: se lee de un tiro. Sin tiempo para cortar cartucho. Pese a uno.Posdata: Al final, la neta, uno se queda con la incómoda certeza de que es el libro gandaya el que lo ha leido a uno. (ARCADIO ACEVEDO)

Thursday, November 19, 2009

Franco Félix habla de AL CONTADO












Todo comienza con los nombres. El autor de este libro no se llama Omar Gámez. No para mí. Quien escribe se hace pasar por el Navo. Primera variación: Brassica Rappa. El autor escribe su nombre con V. Si fuera con B las cosas serían más sencillas. Nabo (repito, brassica rappa, su nombre científico) tendría un significado brutal, primigenio. “Soy el Nab(v)o” dijo cuando lo conocí. El sentido rural de su presentación me llevó a una hortaliza llena de raíces bulbosas. El ser bestial e inofensivo delante de mí distorsionaría la analogía de cultivo. “Se escribe con uvé”, escupiría en ese encuentro mirando a los lados, “por Navobaxia”. Segunda variación: El ser impune delante de mí no podía ser un nerd enamorado de un planeta perdido en un cosmos dimensional. Un tipo con esa pinta no lee cómics galácticos. Es un axioma (emulando su narrativa). Búsqueda en Internet. Si no existe Navobaxia en Wikipedia no existe en el planeta. Confirmado. Navo es el apócope de ¿Navolato? ¿Navojoa? Eso antes. Cuando recién lo conocí. Un puente de oscuridad entre los dos. Hoy, me entrega este manuscrito, vuelvo a buscar, a navegar en la red, en busca de más pistas sobre el paradero, el espacio físico, real de sus relatos. Una página pequeña, humilde, en Google: Navobaxia está situado en el Municipio de Huatabampo (en el Estado de Sonora). Tiene 659 habitantes. Navobaxia está a 10 metros de altitud. Primero el miedo. Leo algo más abajo. Escuelas en Navobaxia: El nopal, Narciso Mendoza. Tiemblo. Quiero arrojar mi computadora lejos de aquí. Las historias que he leído en este libro son reales. Nada de terror, todo de aislamiento y realidad espesa. Todo comienza con los nombres. El autor de este libro de relatos –que rayan en el cuento, la crónica y el anecdotario- nos miente al mostrarnos la realidad en estado puro. Tercera variación, un axioma final: Leer a Omar Gámez Navo es igual a extender mapas en el suelo. Su narrativa es geográfica. El espacio físico es substancial. Al mismo tiempo que los protagonistas niegan su entorno, lo detestan, niegan su identidad, sus nombres (todos tienen apodos extraños, nadie se llama Raúl, Pablo, Luis), por lo que la reinvención de ecosistemas –incluida la flora y fauna bizarra que son los personajes secundarios- resulta un consuelo. Los personajes, misteriosamente llamados Omar, presentan fielmente el síndrome del nuevo siglo: el abandono.

Franco Félix




(la foto de grupo es de internos del cereso 2 de hermosillo, sonora...la primera no estoy seguro de que sea Franco Félix, pero se parece a el (la tomé de una página de aficionados y practicantes de la Dianética))

Wednesday, October 28, 2009

de el Blog El Liróforo


jueves 15 de octubre de 2009

Al contado, del Navo (Alias Omar Gámez).
El Liróforo
Gabriel Velázquez Toledo


Al contado, del Navo (Alias Omar Gámez).


La literatura se compone de una intertextualidad, que a raíz de la labor educativa de las universidades, ha desarrollado ramas completas en las que se compendian una infinita gama de saberes y experiencias.En los submundos de la literatura local, pocos son los esfuerzos independientes de expresar una perspectiva de la realidad que además de expresar una serie de características estéticas, como su buen ritmo, prosa y agudo sentido crítico, que lleva de la crudeza a la denuncia, de sutil humor negro a la voz oficial de la soledad y el desencanto.

El oficialismo, en el que la cultura es tan susceptible de caer, orilla a los artistas a conglomerarse en apartados tugurios que minan sus fuerzas creativas. La inactividad provoca en el artista el tedio y éste a su vez el desencanto. Pocos son aquellos que saben reponerse e imponerse a ese medio, volviéndose cronista oficial de cantinas y cabarets, voz de soledad, pero también de la armonía. Parece que el autor goza, haciendo recordar a su lector que, por muy grande que puedan llegar a ser tus problemas, comparado con el universo, eres completamente insignificante. No hay porqué acomplejarse.

El Navo, que a veces se hace pasar por Omar Gámez, cuando quiere proyectar una imagen mezcla de serenidad y cultura, es un provocador nato de sensaciones. Sus historias provocan decepción y deseo, empatía y risa o en el peor de los casos repulsión, a su forma de confabular el deseo pop por el sexo y la cultura post moderna del placer, pues se contrapone a modelos morales arcaicos.

Desde este espacio le agradezco al Navo que tenga valor de enfrentarse a un medio “oficial”, en el que si no le agradas a un editor, que como en cualquier parte, es un puesto ocupado por un incompetente mental que cree que el arte se trata de complacer y no de señalar. Publicar fuera de las normas es una provocación para el selecto público que vive en completa libertad. Con la misma libertad que Bukowski o Miller, sabe acercarse acertadamente al clímax textual, que como en la vida real, termina tan pronto como se inicia, sin tapujos ni pudores. La realidad no se anda con esas cosas.

“Lo Naco es chido”, le dice el Navo a la banda “soy el rey de la cacofonía”. Cuando el lector se encuentra con las páginas de Al contado debe valorar el ejercicio de la crónica de lo cotidiano. La sensación de ansiedad y tedio, de identificación con circunstancias tan distantes y aproximadas por el ejercicio narrativo, son las características que vuelven su lectura algo íntimo, a la vez de que logra acertar en la característica más compleja de todas, la sencillez.Ahora le corresponde a la comunidad la labor de la alternancia. Las generaciones de los 80´s y 90´s vivimos con los avances tecnológicos y tan pronto como nos maravillamos, nos aburrimos. Contribuir a medios alternativos de distracción, como la literatura y el arte, lleva a refinar el sentido del placer, provocando la búsqueda de la exquisitez. Privilegio para un pueblo rico que se reencuentra en sus propias manifestaciones culturales.


Friday, August 14, 2009



ya está a la venta...el que quiera uno que se reporte aquí mix

sale bara, bara!



A continuación unas palabra de Iván Ballesteros a propósito del Libro




Advertencia
Al contado



los peces podridos del Navo

No espere encontrar el lector de Al contado la grandilocuencia puñetera de un escritor con búsquedas formales. Ni los personajes de las narraciones contenidas en este libro, ni su autor, se andan con ese tipo de expectaciones. Aquí la raza que suda en cantinas y campos tiene un lugar apartado, una cerveza helada, una historia.

Los lugares comunes del pensamiento y la expresión, como decía Reyes, no siempre son comarcas alejadas de la literatura. Un cuento, una narración, una anécdota, son sinónimos que no están tan separados, semánticamente, uno del otro. De allí que una buena historia contada por tu tía la gorda o un borrachín apestoso en una barra, sea igual de provechosa que un cuento de Gogol o Carver. En el sentido argumental, claro.

La pericia del Omar Gámez (Navobaxia, 1978), mejor conocido como el Navo, radica en su frescura para recrear situaciones que discurren de una oralidad o memoria colectiva. Esas épicas individuales a las que todos estamos expuestos. Con un lenguaje de arrabal que caza con personajes del mismo extracto, las historias se rodean de sentimentalismo, soledad y miseria. Otras veces de humor y emoción adolescente. Protagonistas que encuentran en cantinas, trabajos basura, campos de pueblos que apenas existen (allí la mítica Navobaxia) contextos de inmundicia a lo Bukowsky, es decir, enlazados por elementos de vicio y circularidades obsesivas: latas de cerveza, sexualidad pasajera, abandono. Perros que se muerden la cola.

Al contado es el primer libro en la carrera de un vago por oficio. Cholo punk trovesco. Alguien por quien pregunta el personaje más extravagante de Hermosillo: el Polacas. Omar Gámez, el sujeto que pide una hora de tacos y que todas las noches, religiosamente, vierte aceite en las tuberías de agua para abonar a la catástrofe colectiva, para ser parte, aunque nadie se entere, del deterioro ecológico.
El color de las putas, su invariable tragedia. El laconismo que se oculta en fratachelas donde no falta el “compita” o la amiga que, de tanto alcohol y confusión, se convierte en la amante incómoda de una noche: la vida.

Al contado, así, al chas chas se entrega este libro. Con el descontón de la realidad y sus bajas pasiones. El Navo es un cronista del aniquilamiento voluntario. Alguien que paga la cuota por contar su historia y la historia de lo que ha visto y escuchado. El precio: quedar marcado por ese mundo bajo, y no menos poético, de los jodidos, de los que nunca morirán de sed. Los peces podridos.

Iván Ballesteros.


Thursday, June 18, 2009

NOS VEMOS EN LAS HORAS DE JUNIO!!


NOS VEMOS EN LAS HORAS DE JUNIO 2009!!

Thursday, June 04, 2009

CINCO MOVIMIENTOS


Este texto lo leyó el toño reyes quijote, el día que nos juntamos a recordar al Dilomixus...no es despedida, no sé qué sea, yo me puse triste...te vamos a extrañar mucho, Daniel

no creo poder decir más...


CINCO MOVIMIENTOS

TOÑO REYES QUIJOTE



Movimiento uno.
¿Has sentido la transición de un segundo a otro, el supurar del tiempo detenido en un chispazo de luz que emerge, brota, se desparrama y muere, como un deseo reprimido?

Es la sempiterna y efímera sensación de vibración, de temblor en el espacio que nos envuelve, que nos aprieta, temblor en la piel y en eso que somos, todo vibra imperceptible pero se siente perfectamente cuando te vas desprendiendo de ti a cada momento, a cada movimiento, a cada instante que supura; sientes cada breve chispa de luz, cada pellizco de espuma, grano de arena, polvo boreal, que se ha desprendido de tu cuerpo, de tu boca, se expande, explota y se expande al surcar el viento, al hacer contacto con él, al interrumpir la breve danza, el flotar alucinante de las partículas en el aire, brillando hipnotizantes, en el halo de sol que entra por la ventana y se estrella en el suelo de tu cuarto.

Movimiento dos.
Esto es lo que hay: unas fotos en un folder, en una estamos tú, el temo y yo, encima de un tanque de agua, de esos enormes que abastecen a toda una colonia, tú has puesto tu cámara en disparado automático. Yo tengo vendas en mi muñeca derecha, el temo se difumina al fondo con la luz del sol atrás de su cabeza, tú miras a la cámara y avientas algo al aire que queda congelado en la fotografía ¿qué era?

Esto es lo que hay: acontecimientos absurdos a nuestro alrededor, como cuando tú aun estabas aquí, recuerdas? Las disertaciones interminables, hasta altas hora de la madrugada, la física cuántica y todas sus posibilidades y manifestaciones, la sintagmatología de las ciudades, el situacionismo y la predilección por la vagancia ilustrativa, en cada esquina encontrar una explosión sideral, un encuentro que altere tu devenir y si es posible la consciencia. Las fiestas donde nos derramábamos hasta el amanecer, las fiestas con la banda, cuando surfeábamos una realidad irreal, cuando nos inventábamos nuestras fugas, para replantear un mundo que se cae por pedacitos, que se desgaja. Las risas con la dani, la wera, con la loba, el gonzo, el gibrán, la flaca de la ale, ana Ingrid, la Claudia, el chey, Navo, el niño fors, el erick, el memo, mitzuco… y no mames, si le sigo no acabo, muchos más faltan pero saben que están ahí en esos puntos suspensivos.

Queda esta risa tuya que rebota en las paredes y en cada callejón o cantina que visitábamos. Tomabas muy poco, pero sí te vi varias veces bien pedo. Una vez te tuve que ayudar a subir las escaleras de caracol ¿te acuerdas? Ja, cómo nos reímos al otro día cuando te morías de la cruda. Queda la vez que te dejaron inconsciente en la prepa, de una patada, cuando “jugábamos” a quebrarnos la madre con los del semestre más arriba. Te quedaste pálido, quieto por un rato, no respondías. Te tuvimos que echar agua para que reaccionaras. Después me comentarías que te gustó ese lapso de no saber nada, me dijiste que escuchabas todo pero que tu mente flotaba en otro lado. Y yo te dije que te mocharas, para andar igual.

Igual y hasta queda más mi hermano, pero esto es lo que al menos te reporto. Hay imágenes veloces que titilan ahora en mi mente, como luciérnagas saturando mi corteza cerebral, como polaroid rayada y mal expuesta como una película que se proyecta para atrás como una visión chamanica que me regresa al origen y me vuelve a encontrar contigo como cuando te vi y ya no respirabas o como cuando antes que dejaras de hacerlo o como cuando te vi proyectado hacia el infinito en una luz de estrobo….

Movimiento tres.
Burbujas titilan en mi piel. La caja idiota escupe que alguien más ha muerto. Sigo siendo el mismo pero con menos vida. Sigo siendo un engaño de mí mismo. Una broma jugada por el epicentro de mi miedo. Un pájaro verde que sangra, cantando melodías que no se oirán nunca. Una melodía triste que se toca en las despedidas.Otra noche plástica llena de luces efímeras, lisérgicas, me revela que todo puede terminar a la vuelta de la calle
y aún tengo una luciérnaga brillándome bajo la lengua. Los enanos chupafalos confabulan distorsiones en la prensa, radio, tv, etc lo mediático nos vomita su plasta torrencial. Inmóviles, cual debe ser un homo videns, un alienado, nos dejamos embriagar del perfume que mamá gusano, mamá larva, mamá polilla, nos transmite. Yo sigo jugando al fuerte, al necio, al cabrón hijo de la chingada, aunque ya mi ropa huele a panteón.

Esto es lo que te reporto hoy…

Movimiento cuatro.
La noche se esfuma como la espuma del mar de boca del cielo. La noche es un ladrido de perro extendido en la arena de la playa. La noche es un fantasma que ronda en el estero. Allá la luna y su luz que se distorsiona en el agua. Está muy oscuro, no se ve mucho, hasta que las pupilas se dilatan y se acostumbran a la penumbra. Acá los ecos de nuestras voces, retumbando como las olas, violentas, violentos, violentados en una postal que se difumina cada vez más, se desgasta esta noche. Tú pronto te vas a ir. Así sin despedirte, pero esto aun no ha pasado. Detengo este momento, y como sé que las palabras están muertas te petrifico en el papel. Sé que de nada sirve, siempre te dije que como escritor tenía que recorrer un camino derruido, luchar una batalla ya per se perdida. Siempre te hablé de mi derrota y de mi levantar constante. Apóyate en mí, carnal, me decías, para atravesar este infierno dantesco, me decías. Acá Daniela, el Temo, Frida, Rubio, yo tendido en una hamaca. Tú nos inundas con tu despedida silenciosa. ¿Por qué no nos dijiste adiós, así, nada más, como cuando te ibas a dormir a tu casa, a nuestra cueva? Aunque sé que tu despedida fue aquél primer rayo de luz al amanecer, aquella primera ola que azotó y se mezclo en el viento. Te veo ahora tumbado boca abajo, estás dormido pinche Daniel, me cae que estás dormido. Ya estás en el viaje cósmico, el que todos emprenderemos. Estás dormido y sueñas por siempre. Te veo y no respiras, te has quedado quieto, se para un rato la película, se detiene el carrete… y luego continua, sigue, sigue, sigue… tenemos que seguir… La danza de la realidad, recuerdas?, nunca termina carnal. Te veo y estás muerto, ahí tirado, y te pinto una sonrisa en la boca, una sensación de magia en tu rostro, una llovizna tapachulteca para tu espalda, que lave tus penas y pesares…. Te veo muerto y sonriendo… te fuiste amigo… guárdame un lugar, un espacio, apártame un sleeping…


Esto es lo que te reporto…


Movimiento cinco y último (con distorsión, trompetas, platillo y beats sincopados)
Se ha detenido la lluvia. Las gotas se han congelado, como en una fotografía. Los perros duermen. La ciudad suelta un quejido agudo. Un susurro casi. La ciudad se recupera del abuso que ha recibido. Un animal grotesco descansa, se rasca la panza en su jaccuzzi y piensa en sus riquezas y en el genocidio de mañana. Un niño se ha muerto de frío en una banqueta. Un gato lleva una rata gorda en la boca. Alguien está soñando con libélulas, con ríos y con ninfas. Alguien da a luz. Alguien apaga una luz.
Yo termino otra línea.
Cambio y fuera, Dilomixus.
Nos vemos en un barrido de fotografía, en una chispa lisérgica, en un destello de luz de cometa que atraviesa el cielo negro…

Nos vemos luego.