
Conozco al Molina desde hace casi 10 años. Han pasado muchas cosas desde entonces:
1.-Ha cambiado varias veces de nombre: Hoy creo que se llama Poncho Hierbas. Antes se llamaba Vaitor o Vic… Ha parido, enlarvado y sido parte una infinidad de proyectos colectivos que también han tenido nomenclaturas diferentes: el tendedero, la carnicería, la tortillería… Que conste que no me estoy burlando. Confieso que yo he sido partícipe de sus movimientos, siempre fui parte de los colectivos donde a veces el y yo éramos los únicos miembros. Esto es dialéctica, carnal, no te me agüites.
2.-Ha publicado un par de poemarios, de primera mano, es decir, el los hace con su propia mano: el los edita, los imprime y el los distribuye. Tiene hasta un disco experimental donde hace huaracha electrónica y jingles para promover el consumo de tamales.
Ha colaborado en algunos medios y en algunas antologías. Y cuando no lo han querido publicar o antologar, le da por hacer él mismo su propia revista o su propia antología. Al cabo que hay rabia y ganas suficientes de hacer todo esto. Carnal, estos méritos son bien cabrones. En vez de estarnos lamentando de que no te quieren publicar tal o cuál editorial o tal institución, mejor hay que chingarle y autopublicarse, se puede. El que quiera saber cómo, que le pregunte al Molina, verán.
Hay muchos que teorizan sobre esto. Seguro tú les podrías decir de qué lado masca la iguana.
3.-Sin temor a equivocarme, digo que el Molina es el primer y tal vez único chorero que hay en Chiapas. Sus choremas se cocinan aparte de la mayoría de lo que se escribe por acá. Ojalá y esto sea parte de los primeros pasos para que la poesía que se hace acá sea menos etnocentrista y empalagosa. Sé que sí. Sé de otros cabrones que también han abonado a esto de hacer otra poesía y otra narrativa. Algunos de esos locos seguro están por aquí empinándose una lata de de cerveza o se están metiendo varitas de incienso por el ano. Como sea. Dice el Gabi Toledo que dice Henry Miller que hay una “literatura del yo”, seguro que la del Molina entra en éste rubro.
4.-El Molina ha mamado de una savia muy consistente y valiosa. Se pasea por las letras y los temas de sus artistas favoritos, que por cierto, no solo son sus favoritos sino que también son sus amigos. Se ve en sus choremas ese enamoramiento divertido del que habla el Mastuerzo en sus rolitas de amor urbano. Veo las metáforas tibias y rasposas de Rafael Catana. Un poco la rabia social de León Chávez Teixeiro. La tesitura y el estilo vocal del Rodrigo Solís. De esto está hecha su poesía. Poesía de calle, de amor sinvergüenza, pendenciero y romántico. Hay también en sus choremas cierto cinismo y grafología al mismísimo estilo del héroe infrarrealista Mario Santiago Papasquiaro. El Molina no quiere descubrir el hilo negro de la poesía ni el amor con textos atiborrados de “te quiero” y “te extraño”. No. A mi se me hace que cuando dice esto es porque anda sobre los huesitos de alguna musa. El viejo indecente de Bukowski dice que la poesía sirve también para eso: para cogerse mujeres.
5.-Este poemario en sí, es también un objeto poco habitual. Hablo de su diseño. Es de cartonera pero es tan diferente. Le decía a unos compas en la cantina hace unos días: “si me preguntan alguna vez cuál es el libro más extraño que tengo, seguro será el del Víctor Molina. Y lo sacaré para enseñarlo, el libro”. Hay mucho detrás de estos libros de cartón. Al poseedor de uno se le hace muy difícil deshacerse de ellos ya que cada ejemplar es único en su diseño. Y para el autor, créanme, es una chinga hacer cada uno de estos libros. Yo soy tan huevón que si tuviera que publicar mis libros así, neta que no escribiría nada.
Es así como “Imposible, Recuento de (d) años” de Poncho Hierbas, alias Víctor Molina es un poemario bien macizo y curioso. Hay de todo: choritos de amor para llevarse a tu chava a la cama; choros rebeldes que son como resorteras para tirar piedras al sol. Y si eres enemigo del Molina, igual puedes comprar el libro para prender el boiler o la estufa.

4 comentarios:
.... Ah, qué chingona tu reseña... no conozco al Molina ni su poesía, pero con esta lectura quisiera conocer el material.. y al poeta, claro...
Ya aprendizte a escribir, Navo!
Osease, ya pasaste de Aprendiz de Brujo a Magister... chingón!
tus compas de por acá.
JAJAJA...VA VA ¿quién eres?
Navoooooo
Yo quiero un libro del Poncho Yerbas porfa porfa porfa!!!!
¿cuánto?... te mando también lo del envío, si?...
abrazos!
Mony
Ey Navo, hoy andaba muy harta y aburrida y pensè ràpido: entrarè al Blogg del Navo, seguramente habrà algo para leer que me calme las ansiedad de este dìa gris... Y sí, no me fallaste! :D Abrazos
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