
Este viejo gruñón hace algunos años me sirve las cervezas y me ha regalado grandes charlas. Es magnífico encontrarlo de buen humor porque la plática y la cerveza fluyen como sangre, entre sus puntadas y ése hálito que su madriguera crea cuando uno está de malas, de buenas o como quiera que sea.
Su guarida no es un bar ni una cantina. El dice que alguien dijo que es “un templo de combate a la tristeza”. Es cierto. El tiempo se detiene en ese lugar cuyo lema de batalla es “sos un caso perdido”, como lo anuncia el tango “Garufas”.
No sé si el Ché Garufas es mejor psiquiatra sin título o escritor. Siempre pienso en eso cuando hablamos. Cuando el comenta de sus proyectos de novelas o cuentos de abandono autobiográfico. También cuando me escucha las quejas que desde el epicentro de mí ser emergen. Trato de llevarme las tristezas a otra parte desde que el Ché me dijo que la cerveza es la leche de los niños grandes.
Su libro “Don Cenizo…y doce más”, siempre se escucha fresco cuando algún parroquiano le pide que lea uno de sus cuentos en voz alta.
“Poeta Bárbaro, debemos enfrentar nuestros cuentos de boxeadores, no sé qué putas vaya a pasar porque los dos son un infortunio humano…” me dijo hace unos meses, después de bajarme de la presentación de un libraco horrible que una de mis personalidades múltiples me obligó a publicar.
Jesús Hernández “el flako” nos miró haciendo fintas de box y en chinga nos pidió posar una foto. Afortunadamente no tuvimos que pesarnos en paños menores ante el respetable que estaba en el lugar.
La pelea quedó pactada, sin fecha, sin lugar y con las apuestas en contra ¡para los dos!
Hoy el Ché Garufas está en una gran pelea contra un púgil que no pensaba combatir; de otro peso. No lo conocía ni estaba preparado para él. Cuando me contó de esa pelea que estaba por comenzar me dijo que estaba entrenando duro. Que acudía solo a los entrenamientos y que estaba absolutamente dispuesto a dar batalla. Las cervezas que me sirvió esa noche me supieron a agua de jamaica sin azúcar.
Lo vide la semana pasada y me dijo que la pelea va empatada, que no le hable de ella porque lo voy a distraer. Es cierto. Creo que alcancé a decirle: “qué bueno que nomás es una pelea, y ahora se me hace que sí ganas, viejo valioso…”

3 comentarios:
unas chelas con ese garufas.
abrazo desde acá, Navito!
me consta... ese che, es un viejo de aquellas!
un abrazo entrañable pal viejo.
saludes carnalito
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