Thursday, June 04, 2009

CINCO MOVIMIENTOS


Este texto lo leyó el toño reyes quijote, el día que nos juntamos a recordar al Dilomixus...no es despedida, no sé qué sea, yo me puse triste...te vamos a extrañar mucho, Daniel

no creo poder decir más...


CINCO MOVIMIENTOS

TOÑO REYES QUIJOTE



Movimiento uno.
¿Has sentido la transición de un segundo a otro, el supurar del tiempo detenido en un chispazo de luz que emerge, brota, se desparrama y muere, como un deseo reprimido?

Es la sempiterna y efímera sensación de vibración, de temblor en el espacio que nos envuelve, que nos aprieta, temblor en la piel y en eso que somos, todo vibra imperceptible pero se siente perfectamente cuando te vas desprendiendo de ti a cada momento, a cada movimiento, a cada instante que supura; sientes cada breve chispa de luz, cada pellizco de espuma, grano de arena, polvo boreal, que se ha desprendido de tu cuerpo, de tu boca, se expande, explota y se expande al surcar el viento, al hacer contacto con él, al interrumpir la breve danza, el flotar alucinante de las partículas en el aire, brillando hipnotizantes, en el halo de sol que entra por la ventana y se estrella en el suelo de tu cuarto.

Movimiento dos.
Esto es lo que hay: unas fotos en un folder, en una estamos tú, el temo y yo, encima de un tanque de agua, de esos enormes que abastecen a toda una colonia, tú has puesto tu cámara en disparado automático. Yo tengo vendas en mi muñeca derecha, el temo se difumina al fondo con la luz del sol atrás de su cabeza, tú miras a la cámara y avientas algo al aire que queda congelado en la fotografía ¿qué era?

Esto es lo que hay: acontecimientos absurdos a nuestro alrededor, como cuando tú aun estabas aquí, recuerdas? Las disertaciones interminables, hasta altas hora de la madrugada, la física cuántica y todas sus posibilidades y manifestaciones, la sintagmatología de las ciudades, el situacionismo y la predilección por la vagancia ilustrativa, en cada esquina encontrar una explosión sideral, un encuentro que altere tu devenir y si es posible la consciencia. Las fiestas donde nos derramábamos hasta el amanecer, las fiestas con la banda, cuando surfeábamos una realidad irreal, cuando nos inventábamos nuestras fugas, para replantear un mundo que se cae por pedacitos, que se desgaja. Las risas con la dani, la wera, con la loba, el gonzo, el gibrán, la flaca de la ale, ana Ingrid, la Claudia, el chey, Navo, el niño fors, el erick, el memo, mitzuco… y no mames, si le sigo no acabo, muchos más faltan pero saben que están ahí en esos puntos suspensivos.

Queda esta risa tuya que rebota en las paredes y en cada callejón o cantina que visitábamos. Tomabas muy poco, pero sí te vi varias veces bien pedo. Una vez te tuve que ayudar a subir las escaleras de caracol ¿te acuerdas? Ja, cómo nos reímos al otro día cuando te morías de la cruda. Queda la vez que te dejaron inconsciente en la prepa, de una patada, cuando “jugábamos” a quebrarnos la madre con los del semestre más arriba. Te quedaste pálido, quieto por un rato, no respondías. Te tuvimos que echar agua para que reaccionaras. Después me comentarías que te gustó ese lapso de no saber nada, me dijiste que escuchabas todo pero que tu mente flotaba en otro lado. Y yo te dije que te mocharas, para andar igual.

Igual y hasta queda más mi hermano, pero esto es lo que al menos te reporto. Hay imágenes veloces que titilan ahora en mi mente, como luciérnagas saturando mi corteza cerebral, como polaroid rayada y mal expuesta como una película que se proyecta para atrás como una visión chamanica que me regresa al origen y me vuelve a encontrar contigo como cuando te vi y ya no respirabas o como cuando antes que dejaras de hacerlo o como cuando te vi proyectado hacia el infinito en una luz de estrobo….

Movimiento tres.
Burbujas titilan en mi piel. La caja idiota escupe que alguien más ha muerto. Sigo siendo el mismo pero con menos vida. Sigo siendo un engaño de mí mismo. Una broma jugada por el epicentro de mi miedo. Un pájaro verde que sangra, cantando melodías que no se oirán nunca. Una melodía triste que se toca en las despedidas.Otra noche plástica llena de luces efímeras, lisérgicas, me revela que todo puede terminar a la vuelta de la calle
y aún tengo una luciérnaga brillándome bajo la lengua. Los enanos chupafalos confabulan distorsiones en la prensa, radio, tv, etc lo mediático nos vomita su plasta torrencial. Inmóviles, cual debe ser un homo videns, un alienado, nos dejamos embriagar del perfume que mamá gusano, mamá larva, mamá polilla, nos transmite. Yo sigo jugando al fuerte, al necio, al cabrón hijo de la chingada, aunque ya mi ropa huele a panteón.

Esto es lo que te reporto hoy…

Movimiento cuatro.
La noche se esfuma como la espuma del mar de boca del cielo. La noche es un ladrido de perro extendido en la arena de la playa. La noche es un fantasma que ronda en el estero. Allá la luna y su luz que se distorsiona en el agua. Está muy oscuro, no se ve mucho, hasta que las pupilas se dilatan y se acostumbran a la penumbra. Acá los ecos de nuestras voces, retumbando como las olas, violentas, violentos, violentados en una postal que se difumina cada vez más, se desgasta esta noche. Tú pronto te vas a ir. Así sin despedirte, pero esto aun no ha pasado. Detengo este momento, y como sé que las palabras están muertas te petrifico en el papel. Sé que de nada sirve, siempre te dije que como escritor tenía que recorrer un camino derruido, luchar una batalla ya per se perdida. Siempre te hablé de mi derrota y de mi levantar constante. Apóyate en mí, carnal, me decías, para atravesar este infierno dantesco, me decías. Acá Daniela, el Temo, Frida, Rubio, yo tendido en una hamaca. Tú nos inundas con tu despedida silenciosa. ¿Por qué no nos dijiste adiós, así, nada más, como cuando te ibas a dormir a tu casa, a nuestra cueva? Aunque sé que tu despedida fue aquél primer rayo de luz al amanecer, aquella primera ola que azotó y se mezclo en el viento. Te veo ahora tumbado boca abajo, estás dormido pinche Daniel, me cae que estás dormido. Ya estás en el viaje cósmico, el que todos emprenderemos. Estás dormido y sueñas por siempre. Te veo y no respiras, te has quedado quieto, se para un rato la película, se detiene el carrete… y luego continua, sigue, sigue, sigue… tenemos que seguir… La danza de la realidad, recuerdas?, nunca termina carnal. Te veo y estás muerto, ahí tirado, y te pinto una sonrisa en la boca, una sensación de magia en tu rostro, una llovizna tapachulteca para tu espalda, que lave tus penas y pesares…. Te veo muerto y sonriendo… te fuiste amigo… guárdame un lugar, un espacio, apártame un sleeping…


Esto es lo que te reporto…


Movimiento cinco y último (con distorsión, trompetas, platillo y beats sincopados)
Se ha detenido la lluvia. Las gotas se han congelado, como en una fotografía. Los perros duermen. La ciudad suelta un quejido agudo. Un susurro casi. La ciudad se recupera del abuso que ha recibido. Un animal grotesco descansa, se rasca la panza en su jaccuzzi y piensa en sus riquezas y en el genocidio de mañana. Un niño se ha muerto de frío en una banqueta. Un gato lleva una rata gorda en la boca. Alguien está soñando con libélulas, con ríos y con ninfas. Alguien da a luz. Alguien apaga una luz.
Yo termino otra línea.
Cambio y fuera, Dilomixus.
Nos vemos en un barrido de fotografía, en una chispa lisérgica, en un destello de luz de cometa que atraviesa el cielo negro…

Nos vemos luego.

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