Sunday, August 05, 2007

San Valentín Elizalde.

Abril García "en la mira" (www.abrilgarcia.com)

Le tiraron más de 40 balazos, lo finiquitaron con el infalible tiro de gracia. Y empezó el mito, la mentira repetida mil veces que se convierte en verdad. Ahora es más asqueroso que antes; no hubo, en la semana de su muerte, programas y canales de televisión que no hablaran de la muerte de Valentín Elizalde. Desempolvaron los capítulos de algunos programas de muy bajo raiting donde lo habían invitado y los repitieron hasta el cansancio. Ahora que los gruperos tienen cabida y resultan redituables a los poderosos medios: hay por lo menos 3 canales de cable dedicados 24 horas a transmitir videos gruperos… de las estaciones de radio se cuentan por centenares en México y en otros países. Y para los necrófilos que ya no son convencidos por las lágrimas y los mocos, en internet estuvo rolando el video de la autopsia de Valentín. A casi 5 meses de su muerte siguen ocupándose del caso en los medios. Las dos grandes televisoras de México saben que la muerte, la lástima y las lágrimas venden, son alto raiting para vender sabritas y hamburguesas. Se repite la fórmula de la sensiblería lacrimosa que tanto daño hizo a las generaciones que crecieron viendo las películas deprimentes del mal llamado “cine de oro mexicano”. Hoy se repite en los medios esa fórmula lastimera para manipular el sentimiento popular. Hoy es desde los llamados “Realitys faranduleros” de donde se transmite a manera de noticia amañada casos como el de una modelo esquelética freak drogadicta que es ingresada a un hospital psiquiátrico; o con la videocrónica del rompimiento de una vedette con su novio cinturita; o ya de plano las broncas sentimentales de la infumable tigresa con sus múltiples novios, Bodas y sepelios de famosos por igual…
Hoy las televisoras son dueñas de sus noticias de espectáculos porque de igual manera son dueños de la vida de innumerables “estrellas de la pantalla chica y grande”. Son tenebrosos y peligrosos, hacen su agosto con la muerte, ya sea la de una figura pública (como la de una de sus estrellas) o de alguien desconocido, como el caso de los teletones y toda esa basura del capitalismo tardío para tirar unas monedas a la chusma y de paso lavar los millones de los Salinas-Azcárragas ¿han visto la cara de los pobres niños cuando los hacen llorar al contar sus historias?
Hacen ver normales y atractivas las muertes de sujetos de dudosa reputación. Ya pasó con el asesinato de Paco Stanley, caso con el cual escondieron el trasfondo: sus nexos con el narcotráfico. Hoy, con la muerte de Valentín Elizalde sucede exactamente lo mismo: el móvil del crimen son sus nexos con el narco. Los medios lo primero que hicieron fue culpar al gobierno. Con sus caras impostadas y sus odiosas voces (¡por el amor de dios ¿¡ya escucharon por más de dos minutos la voz de Paty Chapoy!?) diciendo “señoras y señores nadie está a salvo de ser acribillado y muerto en la calle. Nuestras instituciones publicas encargadas de la seguridad pública no funcionan, los ciudadanos estamos en peligro siempre de que…” (¡¡¿¿??!!). Acá entre nos, no creo que le vayan a disparar 40 balazos a don Chepito, el señor que vende tacos de cochito a dos calles de mi chamba, no creo, porque él no le canta al Chapo Guzmán ni trae un kilo de cocaína en su motoneta improvisada como taquería.
Y luego llegó el llanto, muchas, pero muchas personas fueron a llorarle a Valentín Elizalde a Navojoa, CD Obregón en Sonora y Guasave en Sinaloa. Se habla de cincuenta mil personas acompañando al cuerpo en estos tres municipios. También llegaron los comparativos: que hubo más gente que en el sepelio de Pedro Infante y que los medios escondieron la información porque el mito de Pedro Infante aun se le puede sacar más sangre.
Unos carnales poetas y fotógrafos (a quienes a veces respeto) me decían que había que solidarizarse con la muerte del “Vale”, -porque es una figura pública que la gente admira y respeta. -Que es algo más allá de nosotros. ¿Identidad? no creo. Entiendo que los buenos poetas, escritores y muchos artistas fraternizan o dan su lugar en este mundo en su obra a ladrones, viciosos, locos, al lumpen, al jodido, a los cínicos, etc. Siempre he desconfiado de las figuras masivas engordadas desde los medios. No creo que sea correcto simpatizar con los narcos, no, los narcos quieren acumular riquezas, son explotadores de la banda que les cosecha sus siembras; son un eslabón importante del capitalismo salvaje, de la polarización entre pobres y ricos. Los actos y las actitudes de los narcos están muy lejos de tener que ver con el espíritu libre de un poeta o un buen artista plástico. Digo esto por los carnales que arriba menciono, me preocupa que admiren a alguien como Valentín Elizalde o el Chapo Guzmán. Aunque esta vida da para todo, como el caso de los escritores que eran financiados por los dueños de la mina “Pasta de Conchos” en Coahuila, esos me valen madres, porque sé que a mis carnales artistas y un servidor jamás hemos leído a Germán Dehesa, por ejemplo.
¿Habría que sentirnos mal por haber perdido una voz privilegiada o un buen autor cancionero de nuestra amada nación, con la muerte de Valentín Elizalde? No creo. Ni siquiera podemos decir que era uno de esos casos, que todos conocemos al menos uno, donde “es tan malo, pero tan malo, que resulta muy bueno” (como José Alfredo Jiménez y algunos de sus intérpretes). Por otro lado les confieso que he escuchado a cuatro batos que se apellidan Elizalde, “El flaco”, Joel, “el chico” y otro que vive en Sinaloa y no me acuerdo còmo se llama; los cuatro cantan en bailes y los cuatro cantan igualito: en tono grave y sin la más mínima vocalización. Este tonito de cantar como los “Elizaldes” viene desde el padre de estos cinco batos que menciono: Lalo “el gallo” Elizalde, ídolo de bailes en ejidos y poblaciones de Sonora y Sinaloa, quien en los bailes gritaba “que feo canto, pero como vendo cassetes”. Este señor murió en un accidente automovilístico en la carretera de Villa Juárez-Navojoa en Sonora, hace ya algunos años. Esa vez el dolor de la muerte accidental de Lalo “el gallo” fue limitado a ciertos municipios de Sonora y Sinaloa. Las radios locales estuvieron con la noticia un par de días. Los periódicos lo anunciaron en una nota casi perdida. Eso sí, sus discos se escucharon casi por dos años seguidos antes de ser encasillado en el olvido, fue hasta la muerte de su hijo Valentín, cuando empezaron a mencionar de nuevo a “el gallo” Elizalde. Por si fuera poco estos dos señores eran pregoneros de un machismo exacerbado y contundente. Nunca he entendido como los misóginos tienen por mayoría a mujeres en sus filas de fans, los cantantes golpeadores por igual (Ricardo Arjona, Nelson Ned, Armando Manzanero, etc. Léase Replicante N° 6, en el texto “Violentos y románticos” de Jaime Cháidez Bonilla). “Me voy a quedar con la primer mujer que me de un varón” decía sin empacho el “Vale”, quien (dicen) fue padre de ocho niñas…
Yo me vine de sonora cuando este Valentín Elizalde empezaba a cantar en los bailes, cuando era telonero aun. Escuchaba mis primas decir que estaba bien guapo, “que la fulana bailó con él y le plantó un beso”. La cosa era local así como locales son los cientos y cientos de sujetos que cantan esa música en las cantinas y los bailes gruperos y rancheros en Sonora. Alguna vez llegué a ver la portada de uno de sus primeros discos en la troca de alguno de mis primos que viven en Nogales. He de haber escuchado alguno de sus narcocorridos, pero la verdad nunca supe distinguir la diferencia entra las voces de los hermanos Elizalde. Hoy en cualquier parte se escucha la voz de Valentín “el gallo de oro” Elizalde hasta el hartazgo. No hay manera de escapar.
Una mañana, antes de irme a la escuela, mi jefita estaba silenciosa, suspirando y al punto de la lágrima haciendo unos huevos para que su vástago no se fuera con la panza vacía a estudiar.
-Amá, qué le pasa por qué anda agüitada?, le pregunté.
-Es que en la madrugada de hoy se murió Lalo “el gallo Elizalde” en la carretera de Villa Juárez, me dijo mi jefa llorando.
-Amá, si ese señor cantaba bien feo, no se me agüite.
-No digas nada mijo’, tú te llamas Everardo porque me gustaba mucho la voz de Lalo “el gallo” cuando cantaba en el dueto “los dos gallos”.
Quisiera que hubieran visto mi expresión cuando me dijo eso… mis bandas favoritas en esa época eran Cannibal Corpse, Carcass y Venom.

8 comments:

Miriam García said...

Hola. me gusto tu texto. eso del abuso de los medios es cierto, tambien que estos cantantes son bien machos y casi todo mundo lo celebra. Que no ponen atencion en las letras de las canciones??? Es fabuloso lo de tu nombre, que chinga te acomodaron. jejeje.

Anonymous said...

jajajjaa qué gracioso eres navo!

cuándo vienes a hermosillo para sacarte a bailar unas del vale eh?

abrazos.

la chabela (que no ely porque el navo la hace de pedo)

Anonymous said...

Que bueno que volviste a escribir!

Saluditos de Mxl

Carlos said...

awebo carrcas , cannibal corpse son la mata y musahs bandas mas de death metal rifan ! \m/

Anonymous said...

lo que tu ma y omitio decirlo por tanto dolor que tu eras el hijo mayor de lalo el GALLO GRANDE jaja. mi estimado eve siendo tu el unico hijo no reconocido del GALLO, Oye como sabes de los Elizalde y eso ke no te gusta ke tal si si eres otro mas ke busca ser notado por la gente hablando de los famosos ELIZALDE, de los cuales no perteneces por que el gallo no reconocio, por la dudosa procedencia de tu ser jajajaja

La Abril said...

Lo más pro, es la imagen (que sigo sin saber que tiene que ver con tu texto...)

PSICOWIZZARD said...

que ondas chuwa como te decimos en la tierra que te vio nacer. manda de perdis unas fotos para recordarte ya que cuando vienes ni la cola se te mira. psicowizzard. ozzie763@gmail.com

PSICOWIZZARD said...

que ondas chuwa como te decimos en la tierra que te vio nacer. manda de perdis unas fotos para recordarte ya que cuando vienes ni la cola se te mira. psicowizzard. ozzie763@gmail.com