Friday, February 17, 2006

Esquina de loma

para mi compa el Tito, ya nos veremos
"en el cielo o en el infierno para festejar"
Desde el aire caudaloso de este pueblo
me dijeron que las mañanas
no son iguales para el polvo
que habría que enfrentar la vida
en el panteón o en la feria
que nos visita cada año

Desde la tierra dura e hinchada de este pueblo
me dijeron que había que bailar
todo el éxodo grotesco de la cuaresma
para no tener alma de perro
o sabiduría de cerdo
Judas solo se vendió a si mismo

Los hombres de buena voluntad piden fiesta
para salvarse de la promesa canícula
del año pasado…
y desde la sombra del sombrero sudado
-en quién sabe cuánto silencio-
se escucha la campana de la mano huesuda
del campanero que reza en latín
en las exequias y funerales lóbregos

Los árboles y las vigas
que colgaron a mis congéneres
han de ser muy valientes…
sus pies tocaban el suelo
como para irse y andar
ese camino que habla el dialecto del olvido

En este pueblo las quejas se dicen con los ojos
el perdón es solo para el viejo que parado
desde la tierra dura y con voz de choya dice
este año sí va a llover
en este pueblo contra la miseria el café
contra el olvido un catre con cobijas sucias de medio uso
contra el polvo la sentencia de polvo eres…

En el caserío
la noche insondable que no es de nadie
está llena de silencios
de perros y resuellos de quimeras
los demás duermen con el sueño prestado
de la tierra descalza y las tortillas duras
brasa apagada con mirada de fariseo desde el fogón


La madrugada pide permiso al salario miserable para despertar
las manos de fuego de polvo y de sazón
se irán a trabajar durante dos siglos afónicos
entre sudor lodo terrones y espinas…
menos una costilla que no muere de impaciencia
ni aturdida ni cansada

En este pueblo la mañana y la tarde caminan
con su cara de espejo repetido
con sus pasos de mezquite chamizo y pirul
En este pueblo la esperanza es de aguardiente y mezcal
y de promesa que llega para irse
En este pueblo cae la noche
noche sin permiso de calendario
noche de día de tarde y de mañana…