Sunday, May 14, 2006

EMPLEOS BASURA

Para el Joel Verdugo


Eran miles de surcos de 30 metros, yo tenía 11 años. Había cuadrillas de 6 a 7 personas, una en cada surco. Todo estaba inundado en agua: la plantación de tomate se tenía que hacer de esa manera. Yo tenía que repartirle un manojo de plantas a cada persona de la cuadrilla, misma que se les acababa cada 6 metros de avance: con 10cms de separación entra planta y planta.
-¡plaaaaaanta!, me gritaban cada medio minuto. No se podía descansar ni secarse el sudor.
Caminar en el lodo no es nada distinto de caminar en el fuego. Mis pies tienen cientos de cicatrices y alguna astilla que no pude sacarme. Era esto o que a mis once años me llamaran en mi casa “holgazán”; no sé si sepan ustedes, pero en un pueblo eso es sinónimo de apestado e inservible.
Una vez el dueño de las plantaciones llegó con 2 perros enormes que me empezaron a mirar terriblemente, pensé tantas cosas mientras los veía babear arriba de esa camioneta, mirándonos trabajar, vigilando rabiosos a 43ºC ¿a la sombra?
-¿Qué miras?, ponte a trabajar. Me dijo el patrón.
-Nada, contesté.
Tiré la planta y me fui a casa, mi primo a los 2 días llegó con mi “raya”. A los 11 años yo quería volar papalotes, me declaré “inútil al agro”, a la chingada con el pueblo y el patrón.

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Los supermercados cierran por la noche. En el piso quedan huellas y derrames de productos que clientes distraídos, personal que labora acomodando latas o cortando reses a la mitad deja. Las manchas son casi imposibles de quitar: sangre, aceites, líquidos de colores raros (pero lo más extraño de todo es que algunos de esos líquidos son de consumo humano). Alguien tenía que trabajar en quitar esas manchas.
Después de no querer repartir sobres en una bicicleta por la ciudad a 45ºC ¿a la sombra?, estaba en una oficina con aire acondicionado hablando con un sujeto, que al parecer, en sus ratos libres se renta para hacer anuncios en revistas para triunfadores (él y su familia de la cual tenía en una foto de su escritorio)
-Ganarás dos salarios mínimos, sin derecho a seguro, ni prestaciones, ni a quejarte, empiezas el viernes, me dijo el sujeto con cara de porcelana.
-¿Podré respirar?, dije en voz baja.
-¿Qué?
-Nada.
A veces vendía algunos libros que fui recabando durante mi corta vida, me alcanzaba para algunas cervezas. Las suficientes como para no pedirle a alguien que me las invitara.
Ese viernes estaba a las 12 de la noche bajo la mirada de un gordo con camiseta agujereada que me decía imperativamente: no debes robarte o comer nada, cualquier cosa que hagas me daré cuenta. Juan te cuidará.
Soy el peor de los ladrones, el gordo tenía suerte: solo me interesa robar virginidades, discos y a veces whisky; pero en esa tienda no había nada de eso.
El supermercado estaba justo en la zona hotelera de la ciudad: las zorritas adineradas pasaban en sus convertibles en tanto se embriagaban para irse con el primero que les sonriera en la discoteque; los vagabundos estaban ahí en el semáforo para pedir cervezas o dinero ¡todo estaba funcionando perfecto! Lo peor fue cuando pasó por la calle ese sujeto que odio y que siempre se está riendo bajo su bigote. Pasó empinándose una sudada lata de cerveza.
Si Juan, en lugar de estar detrás de mí, ayudara con el encerado en los pisos de los pasillos terminaríamos a las 3:30am y yo podría aun conseguir unas 12 latas de cerveza. Se que no tengo una cara confiable, pero es un exceso que sigan mis pasos mientras trabajo.
-Puedo ir al baño, le dije al gordo.
-No tardes, te faltan 10 pasillos y es tu primer día, contestó.
Afuera todo era agradable, caminé dos calles abajo del supermercado, con el dinero que nos dieron para regresarnos esa noche a casa me compré 6 latas frías de cerveza. Creo que por ahí tenía una colección de literatura francesa. Hoy cada vez que voy a un supermercado escupo o derramo cosas a propósito en la mayoría de los pasillos.

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Detrás de la barra de una tienda de pinturas había menos futuro que en lavar los vasos en la cantina “la fuerza de la fe”. Es más divertido tomarse la sobra de vasos ajenos (a veces había suerte y ningún vaso tenía colillas de cigarro) que la joroba de sujetos que no saben de qué color quieren pintar la casa donde viven, fornican, acaso ríen y mueren.
Entras a las 6am (¿quién compra pintura a las 6am?), solo somos dos sujetos donde yo no era el jefe, y el imbécil que lo era se creía dueño de un arco iris artificial y de mi alma gris.
El olor de la tienda era exquisito…
Un día llegó una semianciana acompañada por un sujeto que a todas luces era su silencioso chofer. Me preguntaron por casi 25 combinaciones de pinturas, el equivalente a dos horas de indecisiones ajenas y sin la menor importancia.
La mujer se quedaba viendo a mis manos y su papada se movía como gelatina para luego ordenarme que revolviera no sé cuántos diferentes colores.
-¿Quién manda aquí?, preguntó con su voz de dinero y joyas.
-Yo, contestó el dueño de 8 horas diarias de mi vida por dos salarios mínimos.
-Quiero ésta pintura y quiero que éste sujeto vaya a pintar a mi casa, ¡se refería a mí!
-Tienes que ir, es buena idea, contrataré a otra persona que me ayude aquí en la tienda y tú pintarás los domicilios si alguien solicita ese servicio. Mi jefe sí que tenía iniciativa.
Tenía la semianciana una casa monumental: dos pisos con 8 habitaciones, garaje para 6 carros y un patio enorme; una casa gigante para ella sola. Bien debería ir una turba iracunda con antorchas y armada con herramientas de campo a quitarle esa mansión desperdiciada que se pintó de un depresivo ocre.
No habían pasado dos días cuando regresó la semianciana a pedir que se le pintara la casa de otro color y pidiendo que lo hiciera el mismo sujeto. Carajo, como si fuera tan fácil, ya no digamos pintar sino soportar su cara observándome maliciosa y triunfante como el cuervo de Poe, siguiendo cada uno de mis pasos, negándose a darme un vaso de agua. Se que mi cara no es confiable, además sería incapaz de robar a una semianciana loca. Lo hizo durante cuatro veces más en menos de mes y medio, regresó a la tienda pinturas a pedir lo mismo: colores diferentes y el mismo tipo pintando…
Las mejores decisiones siempre las tomo mejor en la resaca, en la cruda, cuando bajo la pesadez de la cerveza fermentada al otro día en tu cuerpo hace que el 80% de las mujeres que te topas en la calle tengan espectaculares cuerpos (en serio, cuando andas crudo todas mujeres se ven bien buenas…que alguien me discuta lo contrario). Por otro lado es en la resaca cuando el canto de cualquier ave se convierte en ruido de oxidados taladros perforando tus oídos y sienes.
Empezó a vociferar, la semianciana, sobre el porqué “la gente no progresa porque no quiere, son burriciegos porque ellos quieren ser así, nuestro país es demasiado noble para que cualquiera…” claramente sabía que me hablaba desde el baño de la sala, la imaginé haciendo muecas mientras estaba haciendo no sé qué cosas sentada en el retrete.
Yo quería un vaso de agua, abrí la puerta de la alacena para tomar un vaso en la cocina y me topé con variadas cajas de pastillas, jarabes y medicinas de impronunciables nombres. La semianciana batallaba para abrir la puerta del baño mientras puse casi 20 gotas de solución oftálmica en su taza de café que posaba humeante sobre la lujosa mesita de sala.
De pronto, mientras pintaba todo se quedó en silencio… salí a la calle a tomar el autobús que me llevaría al paraíso, al “Bar Lourdes”: dos caguamas para el alivio, las demás serían por puro placer…

12 comments:

Anonymous said...

=)

Piolosman said...

Piolas.
Este texto está con madre.
Ando oyendo a los Fresálica y ando revisando los blogs y sitios para borarlos. El tuyo se queda entre los buenos. Los textos jalan la pura vena.
Nos vemos en ... ¿septiembre?
- ¿te gusssstaaaron? -

Anonymous said...
This post has been removed by a blog administrator.
Anonymous said...

porqué borras mis comentarios?? te puedo mandar golpiar!!
el polakas

Anonymous said...

disculpame polakas, es que yo no lo borré, no quise contestar pero no lo borré.De repente batallo para abrir mi blog...se me hace que un día de estos lo traslado a otro lugar...mientras son peras o manzanas seguimos aquí.
saludos polakas, es un honor que me leas...caray...el mejor de los honores, como cuando el Joel García me dijo na vez -oyeee, ni sabes quién preguntó por tí?. No sé, le dije.
-preguntó por tí ni más ni menos que EL POLAKAS...
caray, después platiqué con el vergudo, perdón, el verdugo y le dije oye bato "una vez el polakas preguntó por mi"...el verdugo insistió en que mi frase era mejor que el cuento dinosáurico de Monterroso...
ajjajaja yo lo dudo bastante
"una vez el polakas preguntó por mi".
navo

Akire said...

No cabe duda que contigo, las cosas (cualquiera) se tornan de una manera diferente al momento de pensarlas, sentirlas y analizarlas...
gracias Navovaxia...

Paco said...

Qué ondas vato.
Chilo, ojalá sigas escribiendo hasta que tenga palabras más fructiferas.
Graias y algo que contrarreste sus dulzuras pero me da hueva pensar, gracias, vicio a tu salud

aqvl7oiau17v said...

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oo8r45k said...

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lilia said...

hola

lapesteyyo said...

lees mal tus cuentos. ya te escuché algunas veces. ahora que los leo, prefiero quedarme con mi lectura. bien por tus cuentos. un que otro detalle, pero no importa. son mejores a otros que he leido.

nacho said...

Quiubo Navo, aquí echando un ojo a tus textuarios... saludos donde quiera que andes... buen vino.
nacho m.