Tuesday, September 28, 2004

Me Junto con un chingo de Loc@s


Que traen un arcoiris bien apretado en el puño pa cuando vengan malos tiempos
Que escriben libros para que los lean los ciegos en un mundo de tuertos
Que hablan mucho de mujeres y ninguno tiene novia
Que creen que la noche termina a las 10am del otro día
Que se invitan un café y terminan peleados con ellos mismos
Que solo creen en la ley que profesan los corridos de los Cadetes de Linares (de igual manera piensan que los Cadetes tocan Blues)
Que no respetan mis remedos de autoexilios
Que creen en el amor
Que quieren ser más raíz que tallo o ramas
Que están rescribiendo la biblia
Que no pueden dormir porque si se duermen se convierten en gusanos
Que van a Francia nada mas pa ver que horas son y de paso maldecir a Budelaire y patear la tumba de Morrison
Que viajan de raite con Rolando Trokas “el Trailero Intergaláctico”
Que descreen del amor
Que han logrado fotografiar poemas
Que me bajan morras y luego regresan pa decirme “oye esa morra no vale la pena”
Que se toman mi cerveza que conservo “para casos de incendio”
Que tienen las manos llenas de colores que vacían en las paredes
Que suelen robarse los oídos de la gente para decirles cosas como “mis letras son para documentar el puto optimismo que nos lleva a la amargura chila de sentirnos vivitos y cualiando, pa aseguararme que la última ilusión que nos queda es no ilusionarnos de nada menos de todo, pero qué pedo, qué es la vida sino un pinchi pozo seco y chingón que nos inunda y ahoga ¿qué no?”
Que todos los días están dejando sus vicios
Que están descubriendo la panacea, el agua tibia y el hilo negro
Que yerran, fracasan y la riegan
Que no saben lo que quieren (aun cuando lo tienen)
Que se sienten bien cuando todo va mal (bajo la premisa de que la cerveza lo cura todo)
Que hacen el amor y la revolución
Que leen a Sabines
Que consideran a las cantinas templos de la sabiduría
Que tienen como declaración de principios alguna canción de José Alfredo Jiménez o de los Sex Pistols
Que no leen a Sabines
Que por ética no le hacen caso a nadie que sea más pendejo que ellos
Que cuando tienen el cabello largo la gente no sabe si son mujeres despechadas o señores chichones
Que piensan que soy un pinche cursi... Que... un chingo de cosas...

Thursday, September 23, 2004

Diferente noche misma tristeza



Si otra generación tuviera que reconstruir al hombre
a partir de sus escritos más sensibles, pensaría que
se trataba de un corazón con testículos. Un corazón con escroto

Georg Christoph Lichtenberg

Llegó como a las once peéme. Apareció en la puerta, medio mojada y con los ojos rojos. Llovía. Mi broder “el Ahí nomás” y yo poníamos la recién adquirida cerveza barata en refrigerador. Teníamos dos semanas probando cheves de marcas diferentes, todas en oferta y todas buenas ¿hay cerveza mala? Si hay que sentirse bien hay que tomar cerveza, si hay que sentirse mal hay que tomar cerveza; yo ya no sabía ni cómo estaba, aun así creo que reía algo socarrón.
Ella apareció de repente. Yo no supe qué hacer, no quería saber de ninguna mujer, menos de ella.
-Hola, cómo están?, disculpen... pero... ¿puedo hablar contigo?-Me dijo mientras estúpidamente fingía que se soltaría a llorar (aunque fuera cierto no quería pensar eso)
-Qué quieres?
-¿Pasamos a la recamara?
-No, aquí si quieres
-Pero tu amigo...
Yo solo quería tomarme la primer lata de un solo trago...
Le apestaba el aliento.
A mi me caen bien las mujeres que toman; suelen ser buenas amigas, sinceras y aunque nunca me atrevo a tomar con ellas en su misma mesa o en su propia cama o no sé dónde lo hagan, pero me da gusto saber que alguna es una borracha, y es que el ochenta por ciento de los borrachos son sensibles. Ella no. Se aprovechó de un día que estaba ebrio, un día de bacanal doméstico, y me pidió que le leyera alguna cosa que había escrito por ahí. A mi no me engaña: recuerdo que le dijo a sus amigas que ella se quedaba porque era tarde. Terminamos en la cama sudando, agotados y yo con la presión hasta los talones por tanto tabaco quemado. Nunca me gustó, y cuando la empecé a tratar mal pidiéndole entre líneas que se fuera me decía que yo tenía la culpa por andar leyendo mis cosas a las mujeres. Después hablaba molestando a mi oficina. Es agobiante caerle bien a los que te caen mal.
Cuando por fin me dijo que se iba a casar me alegré demasiado, por fin se largaría para dejarme en paz...
¿Qué quieres?
Aquí es donde ella se suelta llorando
-acabo de pelear con mi novio, mi mamá, los amigos de mi novio y mis hermanos...
-vienes ebria...
-si, estuve tomando con él y terminamos discutiendo por cualquier cosa, como se hace cuando quieres empezar una bronca
-yo no tengo la culpa
-quiero pedirte que me dejes quedar hoy acá en tu pocilga. Vine caminando bajo la lluvia desde mi casa, estoy triste...
¿Tristeza?, ¿Acaso piensa que no sé lo que se siente?, ¿acaso no tendrá idea de que me he dormido en las bancas de algunos parques? ¿No le conté en la borrachera, que varias semanas viví debajo de un puente? Caminar bajo la lluvia no es motivo para sentir ninguna lástima por nadie, mucho menos en ésta ciudad que llora todas las noches. Si me quieren hablar de tristeza y soledad deberían venir a verme en las noches cuando me da por recordar a las mujeres que me han botado como inservible colilla de cigarro, a ver lo aturdido del silencio de un ex interno del Consejo Tutelar para Menores; deberían venir a ver todas las latas vacías de cerveza esparcidas por mi cuarto como guardianes de cualquier fuga de nostalgia; a checar la soledad de éste exdelincuente juvenil con alto riesgo de reincidencia criminal; el buzón atiborrado ofertas de las tiendas, lo ansioso que me pone la resaca, las goteras de mi cuarto, el cenicero con más tristeza que cigarros . Las últimas cuatro semanas anduve así. Cuando por fin creí que era G la mujer que andaba buscando me dijo que se largaba, que ella tenía muchos proyectos en la vida, que yo no tenía carro, ni casa; y que si quiero ir a su casa y “comer uvas ésta tarde o a tomar café si llueve”, que tres o cuatro llamadas de ella al día, que si la llevo a tomar su colectivo, que deje yo de fumar (¡y lo hice por unos meses!), que ya no me embriague (lo hacía a escondidas), que se va a teñir el pelo, que comamos juntos... que mi cumpleaños no importa (y aunque de verdad no importa), que en el de ella casi me pinto como payaso, que no visto bien, que no hablo bien, mierda... y un buen día se largó y como si no tuviera sentimientos me pide que seamos buenos amigos mientras ella anda con su triunfador novio. Punto. Esto es tristeza.
-Oye pero no quiero problemas, si viene tu novio a buscarte no respondo. Últimamente he pensado que la humanidad está mal y me ha dado en no dudar a cometer un crimen si algún día se decide mi vida por la de otro por una discusión menor, o viceversa...
-¿qué?
-Nada. Pues entonces si te quedas será con mi amigo en su cama porque mi colchón es individual y no cabes, además seguramente terminaré borracho...
-mira... si quieres me voy...
-No, ya qué, ya estás aquí, ahí está el colchón...
El inclemente que suelo ser de seguro estaba dormido o se invitó un café o qué se yo. Ella se quedó porque el borracho de esa noche lo quiso (es raro que a los pocos tragos llegue a tales resolutivos).
Ella quería tomar con nosotros, obviamente yo no con ella. Solo quería que se fuera. Además mis compas insistieron que se quedara. Era una de esas noches en que quería tomar con mis broders, tengo pocos amigos pero la cerveza hace que ellos sean los mejores. Ella lo sabía, no sé si lo habré platicado borracho pero la bebida hacía mejor llevadera la amistad con ese par de vacíos que estaban en la otra habitación ingiriendo. Nos habíamos preparado para dos días de farra: suficiente trago, cigarros, la tristeza acumulada en años, mujeres que no estaban, días y noches, alguna tímida sonrisa, un puño de discos. Ya había llegado el buen Neto, quien antes de entrar forcejeó con un par de vagos que lo acompañaban, peleaban por media caja de cigarros que habían comprado entre ellos, el Netox solo les dio uno y amenazaron con regresar y apedrear la puerta del de-pocilga. El neto no tenía mas enemigos que las mujeres baratas del parque, homosexuales callejeros, algunos vagos y dealers falsearios de ventas cotizadas al menudeo. Definitivamente era un tipo confiable y era un especialista en el buqué mas fino: traía un pisto que no había probado desde 1993, “ El Arenita”: lo sacaron del mercado cuando unos albañiles en Tijuana se quedaron ciegos por consumirlo en relativo exceso. No sé de dónde lo sacaría éste guey y yo no quería averiguarlo (no creo que lo haya guardado para añejo, su condición alcohólica no se lo permitiría ), me emocionaba reencontrarme con viejos conocidos, ese vino me enseñó a perder los estribos.
Al Neto le podría encargar que se ocupe de ella y deshacerme definitivamente de sus ganas de buscarme y encontrarme, él suele ser muy tierno con las damas (alguien que colecciona braguitas y sostenes de chicas es un tierno seguro).
Y ella empezó la charla, haciendo preguntas, mostrando un falso interés en mis compadres:
-Y a qué se dedican, trabajan donde mismo todos?
-No, yo me dedico a la industria del reciclado: junto botes vacíos de cerveza, los vendo, los lleno de nuevo y me los tomo. Es un circulo demasiado vicioso pero no pienso cambiarlo... –dijo el buen Neto.
-Yo solo soy un borracho, tomo siempre que puedo, me gusta espiar a las vecinas, veo la tele... no sé si soy un borracho triste o un triste borracho –dijo el ayastlán mientras le veía las piernas a la mujer en cuestión.
-Yo empeñaré todos mis esfuerzos en lograr que te largues –dije entre dientes esperando que me escucharan todos, ella en específico
-Oye cabrón, -dijo el Neto- así no se trata a las damas
-Las trato como me tratan –dije.
-Pinche marica...
-chinga tu madre –le propuse educadamente.
Saqué un ojo morado y un puñetazo en la oreja izquierda que me dejó sin oír casi una semana; tuve que dormir acurrucado sobre el lado derecho de mi cuerpo durante medio mes. Al Neto solo logré pegarle una patada en el fundillo que presume no le dolió en lo más mínimo. No me gusta pelear, preferiría matar de un buen balazo al enemigo o sorprenderlo a traición antes que “agarrarlo a golpes” (ha de ser por eso que siempre saco la peor parte). La idiota aquella se regodeaba porque el neto me daba mi merecido. Como si la suerte de mierda que me traigo no fuera merecer suficiente. Me caga esa tendencia inherente de las mujeres a conflictuarlo todo, aquello solo era una borrachera, ¡por Dios!, una sana y fructífera borrachera. Ninguna razón es suficiente para echarla a perder o cuando las razones nos rebasan ellas saben que hacer.
Se acabaron los cigarros y nos vimos el Neto y yo caminando por la calle intentando conseguir algunos. Le propuse que se encargara de ella, que me ayudara a que se fuera en nombre de mi sangre derramada por sus puños en esa pelea estéril, en nombre de las cantidades industriales de cerveza que hemos consumido juntos, de cuando lo saqué de la cárcel por haber robado en una vinata. En fin echarme la mano para que se largara esa lombriz.
-No te preocupes ¿para qué somos los amigos?
-Hecha la flecha.
Confío demasiado y siempre me encomiendo a los peores santos. La borrachera para dos días se convirtió en una de 10 horas en las que: el Neto se puso hasta las supermadres de borracho. Siempre meaba en la calle y justo ahora que se le ocurrió hacerlo como dios manda, con la luz apagada y a tientas caminó al baño no sin antes rebanarse dos dedo con el viejo ventilador de aspas de latón. De ahí en adelante se la pasó chillando y renegando de todo. Desapareció diciendo que iba a ver a un tipo que viene desde Australia caminando de espaldas, y que hoy pasaría por la avenida central de esta ciudad de cagada.Y pasó, se fueron los dos y me quedé solo con ella, y fue como siempre: el colchón, su boca, mi tristeza, su nosequé, Lou Reed de fondo, la cerveza y con el cuerpo entumido por habernos apareado durante horas y horas...

Wednesday, September 22, 2004

Tres Noches






I
¿y si la noche no es cierto?
Como pensarte
-manque sé que no estás-
¿si no te pienso no existes?
como cuando se me acaban los cigarros
y me da por dormir plácidamente sin pesadillas


II
¿Y si pongo unas rolitas?
¿y si no puedo dormir?
¿y si fumo cuatrocientos veinte cigarros?
(nadie se muere de sobredosis de tabaco)
¿y si te hablo, se enoja tu marido?
¿La Sonia quiere conmigo?
¿y si compro un doce pack?


III
-Es en ésta colonia, ¿pa´dónde joven? –dijo el taxista
El Bato intentaba poner de acuerdo a un kilo de tristeza (por eso de que le ha dado por medir la tristeza en kilos), catorce cervezas, veinte cigarros, su razón dislocada, dos neuronas que cuando se embriagan no se ponen de acuerdo, tres canciones que no se ha podido sacar de la cabeza en los últimos dos meses y las bolsas llenas de noches y días bien vacíos...
-por la otra calle a la izquierda y la final –dijo el bato-
-sale
El bato bajó del taxi donde el chofer intentaba sintonizar en la radio el último éxito de paquita la del barrio en versión remix.
El bato se aproximó a la puerta de aquella casa y le propinó siete juiciosas patadas liberadoras de demonios (pas pas pas pas pas...)
El taxista sin importarle la deuda por lo servicios prestados huyó como narquete de Sinaloa cachado en la movida por la PFP.
Después el bato se regresó bajo la misma noche de siempre, pisando un camino viejo que le hace cayos nuevos, andando pasos que ya antes había caminado, solo que ahora solo lo hacía solo.

Friday, September 10, 2004

embolARTE, Tendedero Etílico, Pictórico de Arcadio

Hoy a las ocho de la noche se va inaugurar la exposición “ embolARTE, Tendedero Etílico Pictórico de Arcadio”, de Arcadio Acevedo. El lugar es de llamar la atención: Restauran-bar Ché Garufas. El pretexto es el XVI aniversario de ese lugar singular. Pero bueno, la cosa es que veamos la obra de Arcadio, sus trazos y sus temas en pintura. Es importante saber qué es lo que tiene que decir el autor en su defensa por los motivos de la exposición, dice inmediatamente que si, que si quieres ser entrevistado y se le cae la guardia cuando al calor de unas heladas habla lo que piensa de la pintura, pero específicamente de lo que mañana sucederá. Veamos que dice Arcadio al respecto de sus cuadros que estarán montados en el Ché desde el viernes 10 de septiembre al jueves 30 del mes ídem.

¿cuál es la diferencia entre el Arcadio que escribe, que hace caricatura, el que colabora en algunos medios con el Arcadio que pinta?

Escribiendo tengo algún tiempo haciéndolo, no sé si lo hago bien o mal. Siempre he tratado de hacerlo con la intención de mejorar; cómo, pues leyendo a los que sí saben, empapándote de muchas opiniones para lograr una buena síntesis, pese al montón de follaje que tiene uno cuando planeas las cosas, la cosa es dejar lo esencial como intención, si se ha logrado, si lo hago bien o mal soy el menos indicado para decirlo. Ha sido toda una vida, yo estoy en el periodismo desde 1966.
Lo del mono fue un asunto casual, pero me gusta. Me gusta mucho expresarme a través del mono porque estoy consiente de que en México no leemos, en Chiapas menos; entonces el mono es una manera mucho más accesible para la generalidad de la gente. De hecho no hago caricatura como lo hace Enrique Alfaro, que es excelente caricaturista; yo soy cartonista, hago de ese que le llaman cartón desarrollado.
La pintura pasó de una manera accidental, no me considero buen pintor, considerar una obra de arte un cuadro mío jamás, te lo digo con toda sinceridad. Esto de la exposición... por ejemplo tú puedes cuando hay una música o un libro que te gusta sientes el deseo de compartirlo. Si compras un aparato de sonido chido quieres que tus amigos lo oigan, es entonces un asunto de compartir.
En este caso vale más el asunto de la amistad con el Ché, y también pues hay que quitarle ya a los eventos culturales ese sentido solemne que le dan, los han vuelto muy elitistas, aunque el nivel de los que exponen o leen no corresponden al tipo de evento que hacen, entonces eso hace que gente común y corriente como nosotros sintamos cierta aversión a acudir a un acto oficial de esos. En esos casos no cuenta tu capacidad artística, lo que cuenta es la relación que tienes... entonces yo pregunto ¿qué cuerpo funciona bien si la mente está mal o que mente funciona bien si el cuerpo está mal?

¿por qué exponer en el Ché Garufas?
No creo en que haya o no escenografías propicias, pero si algo de lo que expongo vale la pena pues me voy a sentir satisfecho, va a valer la pena y va a ser diferente a los eventos que hace la oficialidad o los que hace la iniciativa privada, que lo hacen nada más como una manera de disfrazar su comercialismo para decir “también promovemos el arte”. Tal vez estoy asumiendo una actitud que no me corresponde, pues no soy pintor, pero me molesta el hecho de que haya unos muy bueno y sean ignorados absolutamente.

La de cajón y ya que es la primera vez que expones es casi obligada la pregunta ¿alguna influencia?
Todas y ninguna. Si fuera una persona metódica hubiera pues buscado enterarme de “mi influencia es tal”. No la tengo y quizá pueda tener todas ignoro cual sí y cual no. Hago lo que se me ocurre y a veces ni yo mismo se que va a salir, a veces quiero lograr una mezcla de colores para lograr tal y no me sale, de repente me sale un color que me gusta y se queda, pero pues es por algunas cosas que ignoro en la pintura, pero aprecio los pintores (poquísimos) que hay en Chiapas en Manuel Suaznávar en César Corzo. Habrá jóvenes que valen y que en un tiempo más van a aportar al arte chiapaneco, me refiero al asunto metódico. Pero hay muchos que se dedican nada más a llenar de pintura un espacio de tela, un pedazo de cartón; y esa falta de rigor en lugar de ser positiva es algo que nos hace daño, como por ejemplo cuando dicen que acá “levantas una piedra y hay un poeta”, no es cierto, es que aquí ya cualquiera que publica se siente poeta y no hay nadie que le diga “maestro, tu no eres poeta”. Pero en esto intervienen muchas cosas se hacen “pequeñas tribus amistosas”, y hay autoridades culturales que dicen “yo protejo a mis amigos, los exalto y les abro espacios”, les dan becas y hasta se los llevan Europa, pero pues no hay materia o verdadero trabajo que presumir.

¿Hay algún tema en especial en las pinturas que vas a exponer?
Mira en primer lugar pues pinté a mujeres por gusto, las demás es porque me las han pedido, hablo con absoluta sinceridad o sea porque me las pueden comprar. Tenemos tan poca cultura artística o pictórica en éste sentido, que incluso un profesionista que presume que tiene un criterio bien formado no se atreve a poner por ejemplo un desnudo en su comedor, le parece ofensivo... quizá lo ponga en su recámara, aunque sepa o le resulte a él una obra bella, entonces lo que prefieren ellos son alcatraces, bodegones...

¿existe alguna limitación como limitación para ti como pintor, como artista?
Algunos dicen que me menosprecio. No. Lo que yo pienso es que soy muy exigente conmigo mismo, es como lo que digo, que me falta conocer muchas más cosas sobre la pintura, quisiera dominar más el lenguaje de la pintura.
Tienes que imprimirle algo a lo que estás haciendo, ahí es donde encuentras la diferencia entre una obra de arte o algo meramente decorativo atractivo a la vista pero que no te va a decir nada. Entonces lo importante es decir algo, mientras más te logre decir una pintura, mientras más te sacuda es mejor y si no sabes de técnica no hay ningún problema, no estas obligado a conocer todas las técnicas. La cosa es emocionarte como pasa con la música o con la poesía
Esto de la pintura no es un escondite es más bien para mi como una sombrilla para temperar un poco ese sol rabioso que nos toca vivir a cierta edad porque cuando no fuimos lo suficientemente prudente para hacer las cosas, esperamos un resultado más o menos predecible de lo que hicimos. Entonces yo siempre he sido un tipo neurótico y me ayuda mucho esto de pintar: descanso, me distraigo... ese solo hecho para mi ya significa mucho.

¿cómo es que te das cuenta de que te puedes expresar mediante la pintura?
Me pasó como con la literatura. Pues verás que yo provengo de una familia numerosa, proletaria cuyo jefe traducía tu trabajo “en tanto ganaras” preguntaba ¿cuánto ganas? Nada. Entonces te haces pendejo. Es entonces cuánto trabajas tanto ganas, lo demás son pretextos de huevones. Entonces me cortó mucho las alas... alguna vez un buen pintor, Jorge Hurtado, me invitó a participar en una exposición colectiva en Morelia, te estoy hablando de 1967, y así el me regaló tinta, cartón y pinté y gané un primero, un segundo y un cuarto lugar de cinco, pero fue como la del burro que tocó la flauta. Entonces creo que el que tiene la vocación bien definida aguanta todas las adversidades, yo no lo hice. Entonces ahora la misma vida me vuelve a enfrentar con esto mismo, pero ya en los tiempos extras del partido cuando empatar el marcador está muy difícil.

¿qué es lo que verá la gente que venga a ver tu exposición?
La idea es comunicar, transmitir algo, pero yo no puedo saber. Pero bueno, la diferencia entre un bar o una cantina o un restaurante con un centro dedicado expresamente para eventos culturales es que a ese espacio solo acude la gente que se siente culta, entonces el estándar de la gente no acude a esos lugares, aquí sí. Entonces como artista buscaré que la gente interprete lo que quise expresar

Tuesday, September 07, 2004

Si vas por las calles de dios, tal vez arañando desnudos ladrillos, por los callejones que dan a su nido te recogerá como niño perdido...


Ayer me acordé de ti mirando unos perros hacer el amor...
Trolebús.

Decimos calle aún con lo que hay detrás y con lo que sabemos que sigue. Hasta les ponemos nombres con significados realmente dignos: Calle de la Soledad, callejón del Abandono, Esquina con la Chingada, Avenida del Olvido. Y por qué no ubicar todas las nomenclaturas en la colonia del amor (ahora que no se usa ser cursi démonos ese lujo). Es en la claustrofobia del asfalto y en ese carajo fotomural en que a veces se nos convierte la ciudad en donde intentamos descifrar ese mapa que lleva a ninguna parte y terminamos perdiéndonos en él. Pero igual nos asimilamos abandonados, pero nos encontramos: en la pinta de una barda, en ese consultorio donde te curas las utopías y las agruras de la convicción, o encontrarse en una frase bardera o descubrir que el conductor del colectivo se está robando ese disfraz confeccionado para contrarrestar las agrias turbulencias del hastío inmediato de esta pinche ciudadcita jodida.
Vete por la calle, regresa por la calle, tírate a la calle, agarra calle, lárgate a la calle, quédate en la calle, piérdete en la calle (hombre, qué mas da). Sale pues y ya nos veremos las caras por ahí en alguna calle sin nombre y sin número y sin código postal .Trucha con ponerme el dedo de que yo fui quien quebró el vidrio y pateó la puerta de la casa de la Sandra, si le dices te descalabro machín. Al tiro bato.
especie de editorial, hecho por yo-yo para el fanzine Sangre de Yugular, que un servilleta y el vaitor molinax dirigimos...