Si otra generación tuviera que reconstruir al hombre
a partir de sus escritos más sensibles, pensaría que
se trataba de un corazón con testículos. Un corazón con escroto
Georg Christoph Lichtenberg
Llegó como a las once peéme. Apareció en la puerta, medio mojada y con los ojos rojos. Llovía. Mi broder “el Ahí nomás” y yo poníamos la recién adquirida cerveza barata en refrigerador. Teníamos dos semanas probando cheves de marcas diferentes, todas en oferta y todas buenas ¿hay cerveza mala? Si hay que sentirse bien hay que tomar cerveza, si hay que sentirse mal hay que tomar cerveza; yo ya no sabía ni cómo estaba, aun así creo que reía algo socarrón.
Ella apareció de repente. Yo no supe qué hacer, no quería saber de ninguna mujer, menos de ella.
-Hola, cómo están?, disculpen... pero... ¿puedo hablar contigo?-Me dijo mientras estúpidamente fingía que se soltaría a llorar (aunque fuera cierto no quería pensar eso)
-Qué quieres?
-¿Pasamos a la recamara?
-No, aquí si quieres
-Pero tu amigo...
Yo solo quería tomarme la primer lata de un solo trago...
Le apestaba el aliento.
A mi me caen bien las mujeres que toman; suelen ser buenas amigas, sinceras y aunque nunca me atrevo a tomar con ellas en su misma mesa o en su propia cama o no sé dónde lo hagan, pero me da gusto saber que alguna es una borracha, y es que el ochenta por ciento de los borrachos son sensibles. Ella no. Se aprovechó de un día que estaba ebrio, un día de bacanal doméstico, y me pidió que le leyera alguna cosa que había escrito por ahí. A mi no me engaña: recuerdo que le dijo a sus amigas que ella se quedaba porque era tarde. Terminamos en la cama sudando, agotados y yo con la presión hasta los talones por tanto tabaco quemado. Nunca me gustó, y cuando la empecé a tratar mal pidiéndole entre líneas que se fuera me decía que yo tenía la culpa por andar leyendo mis cosas a las mujeres. Después hablaba molestando a mi oficina. Es agobiante caerle bien a los que te caen mal.
Cuando por fin me dijo que se iba a casar me alegré demasiado, por fin se largaría para dejarme en paz...
¿Qué quieres?
Aquí es donde ella se suelta llorando
-acabo de pelear con mi novio, mi mamá, los amigos de mi novio y mis hermanos...
-vienes ebria...
-si, estuve tomando con él y terminamos discutiendo por cualquier cosa, como se hace cuando quieres empezar una bronca
-yo no tengo la culpa
-quiero pedirte que me dejes quedar hoy acá en tu pocilga. Vine caminando bajo la lluvia desde mi casa, estoy triste...
¿Tristeza?, ¿Acaso piensa que no sé lo que se siente?, ¿acaso no tendrá idea de que me he dormido en las bancas de algunos parques? ¿No le conté en la borrachera, que varias semanas viví debajo de un puente? Caminar bajo la lluvia no es motivo para sentir ninguna lástima por nadie, mucho menos en ésta ciudad que llora todas las noches. Si me quieren hablar de tristeza y soledad deberían venir a verme en las noches cuando me da por recordar a las mujeres que me han botado como inservible colilla de cigarro, a ver lo aturdido del silencio de un ex interno del Consejo Tutelar para Menores; deberían venir a ver todas las latas vacías de cerveza esparcidas por mi cuarto como guardianes de cualquier fuga de nostalgia; a checar la soledad de éste exdelincuente juvenil con alto riesgo de reincidencia criminal; el buzón atiborrado ofertas de las tiendas, lo ansioso que me pone la resaca, las goteras de mi cuarto, el cenicero con más tristeza que cigarros . Las últimas cuatro semanas anduve así. Cuando por fin creí que era G la mujer que andaba buscando me dijo que se largaba, que ella tenía muchos proyectos en la vida, que yo no tenía carro, ni casa; y que si quiero ir a su casa y “comer uvas ésta tarde o a tomar café si llueve”, que tres o cuatro llamadas de ella al día, que si la llevo a tomar su colectivo, que deje yo de fumar (¡y lo hice por unos meses!), que ya no me embriague (lo hacía a escondidas), que se va a teñir el pelo, que comamos juntos... que mi cumpleaños no importa (y aunque de verdad no importa), que en el de ella casi me pinto como payaso, que no visto bien, que no hablo bien, mierda... y un buen día se largó y como si no tuviera sentimientos me pide que seamos buenos amigos mientras ella anda con su triunfador novio. Punto. Esto es tristeza.
-Oye pero no quiero problemas, si viene tu novio a buscarte no respondo. Últimamente he pensado que la humanidad está mal y me ha dado en no dudar a cometer un crimen si algún día se decide mi vida por la de otro por una discusión menor, o viceversa...
-¿qué?
-Nada. Pues entonces si te quedas será con mi amigo en su cama porque mi colchón es individual y no cabes, además seguramente terminaré borracho...
-mira... si quieres me voy...
-No, ya qué, ya estás aquí, ahí está el colchón...
El inclemente que suelo ser de seguro estaba dormido o se invitó un café o qué se yo. Ella se quedó porque el borracho de esa noche lo quiso (es raro que a los pocos tragos llegue a tales resolutivos).
Ella quería tomar con nosotros, obviamente yo no con ella. Solo quería que se fuera. Además mis compas insistieron que se quedara. Era una de esas noches en que quería tomar con mis broders, tengo pocos amigos pero la cerveza hace que ellos sean los mejores. Ella lo sabía, no sé si lo habré platicado borracho pero la bebida hacía mejor llevadera la amistad con ese par de vacíos que estaban en la otra habitación ingiriendo. Nos habíamos preparado para dos días de farra: suficiente trago, cigarros, la tristeza acumulada en años, mujeres que no estaban, días y noches, alguna tímida sonrisa, un puño de discos. Ya había llegado el buen Neto, quien antes de entrar forcejeó con un par de vagos que lo acompañaban, peleaban por media caja de cigarros que habían comprado entre ellos, el Netox solo les dio uno y amenazaron con regresar y apedrear la puerta del de-pocilga. El neto no tenía mas enemigos que las mujeres baratas del parque, homosexuales callejeros, algunos vagos y dealers falsearios de ventas cotizadas al menudeo. Definitivamente era un tipo confiable y era un especialista en el buqué mas fino: traía un pisto que no había probado desde 1993, “ El Arenita”: lo sacaron del mercado cuando unos albañiles en Tijuana se quedaron ciegos por consumirlo en relativo exceso. No sé de dónde lo sacaría éste guey y yo no quería averiguarlo (no creo que lo haya guardado para añejo, su condición alcohólica no se lo permitiría ), me emocionaba reencontrarme con viejos conocidos, ese vino me enseñó a perder los estribos.
Al Neto le podría encargar que se ocupe de ella y deshacerme definitivamente de sus ganas de buscarme y encontrarme, él suele ser muy tierno con las damas (alguien que colecciona braguitas y sostenes de chicas es un tierno seguro).
Y ella empezó la charla, haciendo preguntas, mostrando un falso interés en mis compadres:
-Y a qué se dedican, trabajan donde mismo todos?
-No, yo me dedico a la industria del reciclado: junto botes vacíos de cerveza, los vendo, los lleno de nuevo y me los tomo. Es un circulo demasiado vicioso pero no pienso cambiarlo... –dijo el buen Neto.
-Yo solo soy un borracho, tomo siempre que puedo, me gusta espiar a las vecinas, veo la tele... no sé si soy un borracho triste o un triste borracho –dijo el ayastlán mientras le veía las piernas a la mujer en cuestión.
-Yo empeñaré todos mis esfuerzos en lograr que te largues –dije entre dientes esperando que me escucharan todos, ella en específico
-Oye cabrón, -dijo el Neto- así no se trata a las damas
-Las trato como me tratan –dije.
-Pinche marica...
-chinga tu madre –le propuse educadamente.
Saqué un ojo morado y un puñetazo en la oreja izquierda que me dejó sin oír casi una semana; tuve que dormir acurrucado sobre el lado derecho de mi cuerpo durante medio mes. Al Neto solo logré pegarle una patada en el fundillo que presume no le dolió en lo más mínimo. No me gusta pelear, preferiría matar de un buen balazo al enemigo o sorprenderlo a traición antes que “agarrarlo a golpes” (ha de ser por eso que siempre saco la peor parte). La idiota aquella se regodeaba porque el neto me daba mi merecido. Como si la suerte de mierda que me traigo no fuera merecer suficiente. Me caga esa tendencia inherente de las mujeres a conflictuarlo todo, aquello solo era una borrachera, ¡por Dios!, una sana y fructífera borrachera. Ninguna razón es suficiente para echarla a perder o cuando las razones nos rebasan ellas saben que hacer.
Se acabaron los cigarros y nos vimos el Neto y yo caminando por la calle intentando conseguir algunos. Le propuse que se encargara de ella, que me ayudara a que se fuera en nombre de mi sangre derramada por sus puños en esa pelea estéril, en nombre de las cantidades industriales de cerveza que hemos consumido juntos, de cuando lo saqué de la cárcel por haber robado en una vinata. En fin echarme la mano para que se largara esa lombriz.
-No te preocupes ¿para qué somos los amigos?
-Hecha la flecha.
Confío demasiado y siempre me encomiendo a los peores santos. La borrachera para dos días se convirtió en una de 10 horas en las que: el Neto se puso hasta las supermadres de borracho. Siempre meaba en la calle y justo ahora que se le ocurrió hacerlo como dios manda, con la luz apagada y a tientas caminó al baño no sin antes rebanarse dos dedo con el viejo ventilador de aspas de latón. De ahí en adelante se la pasó chillando y renegando de todo. Desapareció diciendo que iba a ver a un tipo que viene desde Australia caminando de espaldas, y que hoy pasaría por la avenida central de esta ciudad de cagada.Y pasó, se fueron los dos y me quedé solo con ella, y fue como siempre: el colchón, su boca, mi tristeza, su nosequé, Lou Reed de fondo, la cerveza y con el cuerpo entumido por habernos apareado durante horas y horas...
4 comments:
Mi estimado:
Primero que nada quiero comentarle que me encantó (como siempre) su sincera crónica... ¡este Navo si escribe retebonito, pues!
Segundo, sin afan de justificación a la dueña de sus desencantos, sino con fines aclaratorios me refiero a la frase "Me caga esa tendencia inherente de las mujeres a conflictuarlo todo..." utilizada por Usted, con la cual estoy muy de acuerdo, pero no en forma estrictamente general. Mas estoy conciente de que en muchos casos es así.
Eso se le puede atribuir a varias "circunstancias". Como hace unos días leía en otra reseña de vivencias cerveceras, en el blog de Mr. Moncada Jr., en el post "Pinche Girl Power...", muchas morras se aprovechan de sus looks para hacer y deshacer con el género masculino. Cosa que no considero justa... mismas morras luego se quejan de que no las respetan cuando se encuentran con un ente masculino pen-san-te (porque Ustedes también alimentan tales actitudes, no se hagan weyes).
Otra: hormonas. Esos pinches estrógenos y progesterona nos convierten, en ocasiones, en seres incomprensibles... incluso para las mismas congéneres. En realidad -científicamente comprobado- una mujer es "ella misma" alrededor de 8 días al mes. Todos los demás días el cuerpo femenino pasa por procesos que alteran el comportamiento e, incluso, los pensamientos y sentimientos.
Qué hueva, ¿no?
Yo por eso doy gracias (a quien sea que haya que dárselas... las gracias) por ser mujer y heterosexual, así no tengo que aguantar los espasmos del objeto de mi afecto.
¡Saludos desde Hermorrancho!
:)
Hey hey mafaldita, no... no lo veas por el pedo de lucha feminista ni esas cosas, ni banderas (creo que ya lo has superado eso ¿o no?)... la neta no te imagino defendiendo a Elba Esther Gordillo (que acá en chiapas le achacan más de 40 asesinatos y como menos de la mitad ultracomprobados)... mira no es contra de las mujeres y lo mio es un puerco fallido y desesperado intento de hacer narrativa... espero haberlo logrado no pensé que tuviera algun alcance de ofensa a las feministas y afines...
nel, aclaro:
*me queda claro que las mujeres son la mitad del mundo y las mamás de la otra mitad
*tres de cada 5 libros que tengo son de ¡¡¡autoras!!!
*las mujeres son la otra visión del universo
*lo chilo de la literatura es que existe una ambigüedad entre la realidad y la ficción, así que lo que pasó pudo no haber pasado...
*ubico la situación en un micromundo lleno de prostitutas, borrachos, dealers... y hablo en primera persona como si juera parte de eso...
*ÿaaaaaaaaaaa mafa... mejor reclamale a focs por prestarse a no llegar al fondo de los asesinatos de los Ángeles de Juaréz
Pss si no era reclamo, mi buen. Era una posible explicación... pero ahí dejémoslo, tampoco quiero pecar de conflictiva! hahah :P
Un abrazo, Navo.
:)
Yo tengo una consigna que no falla cuando se trata de comprar cerveza. Siempre compra cerveza local. Si estás en Sinaloa, pos Pacífico, si estás en Guanatos, pues Estrellita, en el sur de Sonora: negra modelo (a wevo); en Yucatán: Montejo; en Monterrey, Indio (o cualquiera, ahí las fabrican todas)... En Tijuas y Mexicali, pos TKT, obviísimo. Ora, los pleitos, bueno es otra cosa, aunque para eso también tengo mi propio catecismo... Un abrazote, Navo y que viva el Blog... (escribes una prosa con buen ritmo, bato, ya te puse en mis links).
Bueno, diviértete en tu tierra (y en cualquier pinche lado, ¿que no?.
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