viernes, julio 23, 2004

El Cheyk, Caguamán y el Columpio Pacheco

Me acuerdo la primera vez que vi unas caricaturas del Cheyk. Estaba -si mis dos neuronas se ponen de acuerdo y no mienten- como en primero de la secu. Pa´ Hermosillo andaba rifando “el Frijolitos Pintos” y sus magistrales pasos de baile guapachoso y pa mi pueblo la rola del Marranón (aaaaahí viene el Marranón, la Marrana coquetea...) Entonces mi carnal el Paco llegó una vez con el primer número de obsequio del ya finado semanario sonorense De Acá, ahí se incluía el también recién nacido suplemento humorístico La Roña, que coordinaba el Cheyk y sus secuaces; fue un cotorreo leer La Roña donde el Cheyk se ocupaba de una serie medio fantástica con unos personajes que viajaban por el tiempo como parte –creo- de un experimento científico para ver la futura y pasada evolución genética de las cachoras* en Sonora, y siempre caían en lugares ajenos a la misión. En uno de esos viajes cayeron en la cámara de diputados futurista donde los legisladores tenían ya camas y todas las comodidades propias de la weba en el salón de sesiones... las meras curas con los adelantos científicos que los viajeros iban descubriendo, la serie se llamaba “el tu-nel del tiempo” como aquel viejo programa televisivo setentero el túnel del tiempo. Si mal no recuerdo colaboraron también en La Roña el Juácer, con el Pataecuchi; el Natchío, con los Burps y el Mea Culpa; el C.K y otros.
Ya al final el De Acá con el tiempo se vino a menos (tanto que un servilleta escribió ahí los últimos números antes de que dejara de circular) y llegó un momento que lo único que valía la pena era el suplemento La Roña y los artículos de como dos periodistas que aguantaron ahí hasta el final.
Para antes de la mitad de vida del De Acá aparece y se suma a La Roña el internacionalmente desconocido Caguaman y su inseparable amigo el Columpio Pacheco con sus aventuras y vivencias, son personajes y aventuras obligadas en un Estado donde hace un calorón de la chingada (Sonora), y debido a esos calores estamos entre las dos primeras ciudades de mayor consumo cervecero en México, donde como en todas partes hay que acarrear con la realidad... y nadie mejor que el Caguaman y el Columpio Pacheco para todo hacerlo realidad sonorense en sus aventuras; es decir, otras realidades aterrizadas en Sonora: ya Caguaman y el Columpio son mediadores en un conflicto de chapayecas zapatistas en la colonia el Coloso, ya Caguaman y el Columpio son fiscales especiales para el caso del caso del suicidio de Colosio, ya Caguaman y el Columpio chambean dando servicios a culers, ya Caguaman y el Columpio se candidatean por el distrito de riego, ya Caguaman y el Columpio son acusados de talibanes, ya el Caguaman y el Columpio venden naranjas con chile en la Catedral.... y así.
Han participado también en las aventuras un buen de personajes de toda índole: George Bush, Salinas de Gortari, Fox, Zedillo, Mark Maguire, hasta con los Simpson hay un encuentro una vez; ah, y la inolvidable novia del Caguaman “la Güera cuero”
Ah pues en una de esas que estábamos chambiando en la sala de redacción del semanario De Acá, a donde el Cheyk entregaba lo que saldría en el suplemento, (para esas fechas el caricaturista acababa de recibir un premio nacional de caricatura), tuve la primer oportunidad de hablar con el creador de todo ese desmadre, y entre pregunta y pregunta voy descubriendo que el Caguaman y el Columpio Pacheco si existen!, hasta vi una foto del Caguaman; ah pues dice el Cheyk que el Caguaman esta basado en un bato que se la llevaba en el Bar Las Brisas (en la nostálgica colonia el Mariachi) y el Columpio es un bato de gorra eterna y rasgos de indígena seri que también se la pasaba ahí bajándole caguamas al Caguaman y que entre cura y cura, cheve y cheve, se le ocurre hacer las aventuras de Caguaman y su inseparable amigo el Columpio Pacheco... fue un especie revelación guasona.
Cuando desaparece el semanario De Acá las aventuras del Caguaman y su inseparable el Columpio Pacheco también se van y quedan tal vez atrapados y escondidos en la tinta de plumas estacionadas en algún lapicero olvidado o en alguna cantina solitaria de Hermosillo... en el Gran Taco... si, yo creo que ahí porque ahí sirven cerveza de barril bien buena y barata.
Años después tuve la oportunidad de convivir al calor de unas heladas con el Cheyk en el buen Bar Pluma Blanca y me sumé a los reclamos por el regreso de las aventuras de Caguaman y el Columpio y va diciendo el caricaturólogo que simón, que ya está en proceso de volver Caguaman... la neta no supe si creerle o no porque ya con siete caguamas no distingo bien entre una rola de Pink Floyd y una de Miguel y Miguel. A vuelta de unos meses aparece de nuevo el Caguaman, curadamente igual, con nuevas aventuras y personajes, buen regreso ahora que andamos soportando idioteces como el Compayito, el Derbéz, al Payaso Traidor, Adal Ramones y esas mamadas... El Caguaman regresa, junto con las solicitadas crónicas del Papazul en el hebdomadario Párrafos hasta la flecha.
Entre otras caricaturas que he visto del Cheyk están las aventuras de Batman, pero un Batman antihéroe al que no todo le sale bien (aventuras de las cuales hubo versión fotográfica). Yo creo que esta parodia de Batman era un preludio a la aparición de Caguaman pues las circunstancias y los planteamientos en los personajes son parecidas... aunque no se, mejor pregúntenle al Cheyk.
Las participaciones del Cheyk en otras revistas o suplementos lo han hecho experimentar de acuerdo al medio, por ejemplo en la revista literaria Oasis hemos visto una que otra caricatura pacheconceptual: un tipo se está preguntando sobre las dimensiones infinitas del universo y termina pidiendo un trago de cerveza (todo esto -a webo- con unos dibujos profundos y cósmicos); en el suplemento Wakabake, en medios informales, en las publicaciones académicas o gacetas de la Universidad de Sonora, en la mesa de una cantina o en el periódico Cambio donde le entra a la caricatura política entre otros
El Cheyk entre otras cosas le ha entrado machín a eso de lo gráfico-visual, más allá de la caricatura le ha hecho a los murales (en la Unison hizo uno experimental), al grabado (hace poco montó una exposición con grabado y caricaturas en el Centro de las Artes en la Unison), a la pintura y hasta la literatura o la ilustración de libros... ahora que me acuerdo no se por qué no agarré la materia de comunicación gráfica que el Cheyk impartía cuando estaba en la carrera de Comunicación, debí llevarla, pero en fin...
La otra vez platicando con un compa diseñador gráfico me decía que no le gustaban la técnica y los dibujos del Cheyk, enseguida pregunté por qué, y solo me dijo que los trazos de las caricaturas con las que colabora en el periódico Cambio estaban bien simples. Después descubrí que el compa no conocía a Caguaman y al Columpio Pacheco, ni al Batman a la Cheyk, ni al Hombre Invisible, mucho menos al Polacas, y que además le gustaba ciegamente la música electrónica y la animación digital era su verdad universal... enseñarle este texto sería como intentar enseñar a hablar a un pelícano, pos nomás no... y como dice el autor del libro sensacional de diseño mexicano: “hay a quienes les gustan las nuevas tendencias, yo prefiero las viejas corrientes”.
* Lagartija desértica parecida a la Cuija.

1 comentarios:

Diana dijo...

Que buen post, me lo encontré buscando material del buen y genial cheyk. Salud!